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#SoberaníaAeronáutica
Por más aviones
Por | Fotografía: Gentileza Télam
Foto: La presidenta de FAdeA, Mirta Iriondo, puntal de la recuperación aeronáutica impulsada por el gobierno de Alberto Fernández.
El nuevo impulso a la fábrica militar de Córdoba es una noticia auspiciosa para un país que debe repensarse después de la pandemia. La increíble recuperación de la Fábrica Militar de Aviones luego del vaciamiento producido por las políticas neoliberales.
Publicada el en Reflexiones

Cuando se trabajaron fines que nos permitían ingresar al mundo con un valor agregado, en el que la inteligencia cumplía un papel fundamental, la Argentina avanzó. Así, en términos generales, hubo proyectos de envergadura como el aeronáutico, el espacial, el de la energía nuclear, entre otros.

En 1927 Córdoba se potenció cuando se instaló la fábrica Militar de Aviones. El desarrollo aeronáutico permitió grandes logros industriales. La fábrica produjo el Pulqui I, que fue uno de los primeros aviones a reacción del mundo. Del trabajo de muchas generaciones de argentinos, además, nacieron las aeronaves llamadas DL 22, I Ae 24 Calquín, Pulqui II, Huanquero, Guaraní, Pucará, Pampa y otras. Todas ellas orgullo de la industria nacional, resultados de la inteligencia y dedicación de nuestros ingenieros, técnicos y operarios. A lo que hay que agregar la investigación y desarrollo tecnológico que se llevó a cabo en el ámbito de la cohetería, con visión hacia lo espacial.

De la misma fábrica, durante el gobierno del presidente Domingo Perón, nació el denominado Iame (Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado). Ello produjo a partir de 1952 un nuevo polo de desarrollo tecnológico e industrial que transformó aún más el perfil de Córdoba. El emprendimiento se constituyó en “madre de nuestras industrias”, ya que también se hicieron motores, máquinas y herramientas y le definió a la ciudad una nueva personalidad metal-mecánica, proyectada al país y al mundo.

Así nacieron clásicos de la vida cordobesa como la moto Puma y sus diversas series; los automóviles Institec, como el Graciela; el tractor Pampa y el inconfundible Rastrojero diesel, este último incorporado todavía hoy activamente al paisaje de la Córdoba urbana y rural.

En 1957 la fábrica pasó a denominarse Dinfia (Dirección Nacional de Fabricaciones e Investigaciones Aeronáuticas) y luego esa área de desarrollo y producción se transforma en Industrias Mecánicas del Estado (IME).

El polo industrial dio trabajo a más de 11.000 personas y gracias a ello y su proyección a otras industrias metal-mecánicas que se asentaron a su influjo, hizo que Córdoba por largo tiempo fuera una de las ciudades más industrializadas de Sudamérica.

Desmantelamientos

En 1980 la política anti industrial de la dictadura del "Proceso de Reorganización Nacional" implementada por su ministro de Economía José Martínez de Hoz cerró definitivamente IME. Comenzaba la paradoja inaceptable del desmantelamiento de la Argentina que ponía valor agregado intelectual y tecnológico a su producción. Con la medida adoptada se cerraba ese polo de desarrollo, perjudicando a los trabajadores y al país. Después, en vez de un duelo por lo que se hizo, se dio la paradoja que los directivos del momento hicieron una fiesta cuando terminaron de liquidar IME.

Luego vendría la segunda impronta desactivadora, en el gobierno de Carlos Menem, cuando se terminó con el proyecto Cóndor, nacido de la inquietud de dominar el espacio. Además se hizo morir el proyecto conjunto de hacer un avión con Brasil de uso civil, turbohélice de 19 pasajeros (el CBA 123).

En esa época el gobierno también otorgó la concesión de la fábrica, por 25 años, a la empresa norteamericana Lockheed Martin Aircraft. La concesionaria extranjera lo primero que hizo fue despedir a 800 operarios y los años de su gestión fueron un rotundo fracaso: no obtuvo ningún contrato nuevo de peso para nuestra producción, ni cumplió con lo que se comprometió realizar. Mientras tanto la empresa norteamericana se apropió, sin costo, de toda la investigación y desarrollo realizado por la fábrica.

Chalecos antibalas

En diciembre de 2009, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, el Estado Nacional estatizó nuevamente la fábrica y se conformó la actual Fábrica Argentina de Aviones “Brigadier San Martín” (FAdeA). Se anunció que se harían muchos aviones y mejoras a otros y se buscó avanzar en el proyecto de un avión de la Unasur. También, en coordinación con la sociedad estatal INVAP (Investigaciones Aplicadas S.E.), se dijo que se buscaría trabajar en el desarrollo y producción de Vehículos Aéreos No Tripulados (VANT), es decir, drones.

Pero para dolor de todos, durante la presidencia de Mauricio Macri, en septiembre de 2017, el secretario general de la Asociación del Personal Aeronáutico (APA) Luis Ortega, señaló que "varios programas de trabajo no se concretaron; se están produciendo chalecos antibalas y vallas, pero no otras tareas relacionadas a la aeronáutica". Y el 2 de octubre de ese año el ministro de Defensa Oscar Aguad, cuando estuvo en Córdoba para presentar aviones que fueron comprados a U.S.A., declaró que la fábrica debía ser sólo “un gran taller de mantenimiento y reparación de aviones”.

Nuevo impulso

Ahora el gobierno del presidente Alberto Fernández le ha dado a la fábrica nuevo impulso, bajo la valiosa conducción de Mirta Iriondo. Así, no obstante, los problemas propios de la pandemia, a fines de junio de este año 2021 se entregó el primer avión de la “serie IA-63 Pampa III Bloque II” a la Fuerza Aérea, equipado con un novedoso sistema de entrenamiento. En la ocasión, el presidente Fernández dijo: “Estamos poniendo en valor la importancia de la defensa nacional y el desarrollo industrial y tecnológico de la Argentina” y anunció que habrá una fuerte inversión. Durante la visita presidencial también se dieron a conocer los avances en la ejecución de los helicópteros AB 206; la línea de producción del “Pampa III”; el sector de modernización del “Pucará Fénix” y del “Hércules C130”. También se habló sobre el desarrollo del nuevo avión “Malvina” y otros importantes y diversos proyectos en marcha.

Nuevamente avanzamos, no hay que perder el impulso dado.

Miguel Julio Rodríguez Villafañe
- Abogado, ex juez federal y periodista de opinión. -