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Jonathan Castillo, reciclador urbano
El trabajo invisible
Foto: Jonathan Castillo, cartonero de la provincia de Buenos Aires.
En Argentina no existe una industria estatal dedicada a reciclar y recuperar los envases que se producen, pese al reclamo de la Federación Argentina de Cartoneros, que este año presentó un proyecto de ley en el Congreso Nacional.
Publicada el en Entrevistas

Jonathan Castillo es representante del Movimiento de Trabajadores Excluidos de Avellaneda y de la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (MTE - FACCyR). En diálogo con El Sur, cuenta el trabajo que realizan miles de personas en todo el país y explica cómo es la ley que presentaron ante el Congreso Nacional el último seis de julio para intentar regularizar la situación de los trabajadores de un sector de altísima informalidad. La cooperativa que integra Jonathan está en la localidad de Avellaneda, Buenos Aires,  donde se vienen organizando hace tres años y medio. En la actualidad, 270 trabajadores integran otra cooperativa, de alcance provincial, llamada “Mundo Reciclado”. Esta expansión les ha permitido realizar ventas colectivas en otros puntos de la provincia como Bahía Blanca.

-Desde el MTE ¿en qué condiciones trabajan actualmente la recuperación y reciclado de residuos?

- En algunos lugares, como Avellaneda, CABA o Córdoba capital, tenemos un reconocimiento social a base de lucha. Nadie nos regaló nada, nadie nos dijo “ustedes se merecen esto”. Pero de a poco vamos ganando mayor reconocimiento estatal hacia nuestros compañeros, no importa qué banderas lleven, lo importante es estar organizados, tener el reconocimiento de municipios y localidades y la maquinaria necesaria para fortalecer nuestro laburo. Porque no es revolver la basura y nada más: hay muchas tareas de clasificación de materiales distintos, tareas de acopio, traslado, comercialización, administración. Estando dentro de una cooperativa podemos hacerlo, pero los compañeros independientes, que están solos, todavía dependen de un intermediario, que es el que siempre se lleva la mayor parte de la ganancia.

-¿Las cooperativas te permiten planificar?

- Los compañeros independientes no se pueden proyectar a dos meses o tres porque viven el día a día. Cualquier compañero que esté en una cooperativa puede contar la experiencia de que sí se puede proyectar, que existe ese salto y es un cambio importantísimo. A nivel nacional tenemos el reconocimiento (de palabra) a nuestros recuperadores urbanos que tanto bien le hacen a nuestra casa común, haciendo un laburo excepcional en el cuidado del medio ambiente. Pero con la palabra los compañeros no comen, necesitamos reconocimiento económico y político también.

-¿Por qué se necesita una ley de envases con inclusión social en Argentina?

- No es que se necesita sólo hoy, venimos muy atrasados en materia medioambiental. Una ley de envases hacía falta tiempo atrás, cuando se empezó a integrar a todos aquellos compañeros que lucharon por un reconocimiento nacional del laburo hacemos. Nosotros proponemos la responsabilidad extendida del productor. Básicamente, se trata de que el productor que integra el mercado se haga cargo del envase que produce. Que no  sólo lo piense para la góndola del súper, porque cuando ese contenido es consumido el envase ya no tiene ningún valor y va a parar directo a la basura. Y después no viene la Hada Madrina con la varita mágica para hacer desaparecer la bolsa.

-¿Qué pasa con los residuos?

- Cuando los envases van a la basura -que culturalmente no se clasifica-, el compañero tiene que revolver y recuperar el envase, que puede estar manchado con pañales o caca de perro. Pero el trabajo igual se hace porque ese compañero necesita la botella o el cartón para poder venderlo y comer. Como seres humanos necesitamos que los productores, el mercado y el Estado se hagan cargo, porque gratis a nadie le gusta trabajar. Esta ley viene a completar esa cadena para que los productores revean el tipo de envase que se utiliza: que sea reciclable y más amigable con el medio ambiente. No hay una industria pensada para esto.

-¿Hay programas del Ministerio de Ambiente?

- Sí, necesitamos los recursos del programa “Argentina Recicla”, que se lanzó con Mari Castillo (directora nacional de Reciclado) y Juan Cabandié. No se puede implementar un programa de reciclado natural sin recursos, por eso nosotros queremos establecer mediante esta ley que todos los residuos que se piensen para reciclado o materiales secos integren a todos los compañeros que sobreviven revolviendo la basura de los vecinos en todo el país.

-¿Cómo es el vínculo con el Ministerio de Ambiente y desarrollo sostenible?

- Con Juan Cabandié tenemos una relación buena. El vio y entendió realmente lo que necesitábamos y nosotros entendemos que él solo no puede cambiar todo. Para poder lanzar el proyecto de ley en el Congreso de la Nación, Máximo Kirchner en persona nos prometió que a mediados de agosto -durante la campaña 2021- lo íbamos a lanzar, pero eso todavía no ocurrió. Es doloroso, pero acá en Buenos Aires -y también en Córdoba- es más fácil sacarle algo a nuestros contrarios -los macristas- que a nuestros propios compañeros. Yo milité en el Frente de Todos,  como tantas otras personas, pero parece que no es de todos sino de unos pocos. El resto nos estamos dejando arrastrar.

-¿Se vinculan con el intendente de Avellaneda?

- Sí, acá en Avellaneda Jorge Ferraresi nos vio, se dio cuenta que empezamos a las piñas arriba del ring y hoy tomamos café y discutimos las políticas concretas para los compañeros. Pero en otros municipios los compañeros no existen para los intendentes. Para ellos cartoneros no existen, pero igual siempre hay un chabón revolviendo la basura ¿Se entiende? Eso nos pasa mucho y nos indigna un montón. En San Vicente la policía nos reprimió, los compañeros de la FACCyR hoy tienen otro galpón fuera del Ecopunto municipal, con una cinta transportadora  y una enfardadora para poder acopiar el material que pudimos bajar junto a Mari Castillo y Manu Mateu (coordinador de Residuos Sólidos Urbanos de la Secretaría de Control y Monitoreo Ambiental). Pero todavía siguen revolviendo la basura en la calle, no es que le traen el material seco para clasificar al galpón.

-Falta mucho para cambiar...

- Falta mucha política, que realmente nos entiendan, nos ayuden y empiecen a pensar bien en las cosas que escriben en los libros. Para los funcionarios todo viene de la teoría y las estadísticas pero la realidad no es así. En la diaria, a nosotros nos ha pasado que tenemos maquinaria de Estados Unidos que le quitan ocho o nueve puestos de trabajo a nuestros compañeros. Si no hay una política pública pensada con los compañeros adentro, que sean ellos quienes decidan qué maquinaria puede llegar a ser mejor en el funcionamiento de un galpón en el sistema de reciclado, en casi ningún lado lo van a lograr. Hay que escuchar e integrar más a los que tenemos experiencia de verdad.

Yael Ardiles
- Editor general de El Sur. -