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Miguel Magnasco, director del Ente Municipal Córdoba Obras y Servicios.
"Después de Martí no hubo más política ambiental en la ciudad"
Foto: Oficina pública emplazada en Rosario de Santa Fe 236 de la ciudad capital.
En menos de tres años la Municipalidad quintuplicó la recuperación de residuos urbanos. "Cuando iniciamos la gestión no habían dispositivos públicos de procesamiento que permitieran reducir los niveles de enterramiento de los residuos que generaba la ciudad", advierte el funcionario. El dato no es menor para una ciudad que produce no menos de 2.000 toneladas diarias de residuos.
Publicada el en Entrevistas

Miguel Magnasco es cordobés, integra la Dirección de Economía Circular del Ente Córdoba Obras y Servicios (COyS) de la Municipalidad de Córdoba. Además, es investigador en el Instituto de Investigación y Formación en Administración Pública (IIFAP), organismo perteneciente a la Facultad de Ciencias Sociales UNC, donde también es docente. En diálogo con El Sur, relata el diagnóstico ambiental de la ciudad capitalina con el que se encontró al inicio de la gestión del intendente Martín Llaryora y cuáles son los principales lineamientos de acción estratégica en materia ambiental que despliegan desde COyS.

¿Cuál es el diagnóstico ambiental que tienen en COyS?

No había política de arbolado urbano, de reforestación, ni ninguna lógica ambiental pensada por lo que teníamos todo ese problema de contaminación dada la producción residual y la falta absoluta de dispositivos que permitieran disminuir la cantidad de residuos que se enterraban. Ni que hablar de otras políticas ambientales como hacer compostajes, huertas urbanas, arbolado público, etc. Con lo cual, sabíamos que las políticas ambientales para la ciudad había que hacerlas prácticamente partiendo de cero. Con esto no digo que nunca existieron acciones municipales en la gestión ambiental, por el contrario, el ex intendente Rubén Martí (1991, reelecto hasta 1999) fue novedoso y de avanzada en materia ambiental. Pero culminó su mandato en el '99 y tuvimos veinte años de nada. Hubo un pequeño momento que rescatar de la CRESE (Córdoba Recicla Sociedad del Estado) que funcionó dos años y medio, esa experiencia estatal funcionó muy bien.

¿Hubo alguna experiencia previa para pensar el despliegue de COyS?

El Ente de Servicios y Obras Públicas (ESyOP) era la forma previa al COyS, pero estaba vaciado y sólo cubría funciones de barrido porque la basura que generaba la ciudad lo trabajó un servicio privado. Con lo cual, el diagnóstico al momento de asumir la dirección del ente era que había altísimos niveles de generación de residuos sólidos urbanos sin ninguna política de reciclado, de economía circular o de cuidado ambiental. Los nombro porque son aquellos ámbitos donde el Estado local puede intervenir efectivamente desplegando política pública. Ahora estamos trabajando en espejo Córdoba - España, porque tienen muy aceitado el tratamiento de residuos sociourbanos y el servicio es completamente estatal, incluidas todas las ramas de reciclado. Acá están muy fragmentados los dispositivos, tenemos un antecedente hace dos décadas y uno hace una década atrás, en el medio se cortó la acción estratégica. Con lo cual teníamos pésimos indicadores ambientales en todos los planos, y ahora hubieron muchas innovaciones que trataron de mejorar los servicios de residuos urbanos y también las políticas ambientales.

¿Cuáles son los principales lineamientos en materia ambiental que desarrollan en la agenda municipal?

Creo que lo principal que expresamos siempre, es acompañar las políticas de residuos sólidos urbanos en dos planos. La concientización, compartiendo saberes comunes vinculados a separación de residuos en origen, a qué se hace con los residuos, dónde van, cómo puede uno procesarlos de mejor manera para reducir lo que se entierra. Todo esto tiene que ser transversal y tiene que tender a que la mayoría de la sociedad lo conozca. Una vez que los vecinos y vecinas van tomando herramientas técnicas de conocimiento tenés que tener infraestructura para contener la demanda. Es decir, no alcanza solamente con las charlas de concientización que se hacían antes, es necesario mixturar ese proceso con dispositivos públicos, con estructura. Y éstos cuestan millones y millones de pesos, porque necesitas desarrollar estructuras de recepción de residuos, de clasificación, de tratamiento, ver si se pueden reintroducir al circuito productivo o articularlo con la economía circular. Todo esto hubo que inventarlo.

¿Cómo empezaron?

Estaban los centros verdes pero hubo que formalizarlos. La municipalidad coordinó con las cooperativas y tuvo un buen criterio de trabajar con todos los centros verdes y el centro de transferencia de residuos y próximamente se van a abrir dos más, ya los estamos construyendo. Se formalizaron como cooperativas de trabajo vale aclarar, no se tocó un sólo empleado ni se intentó sustituirlos por empleados municipales, sino que se operó a través de convenios de trabajo. Se actualizaron todos los papeles y la administración frenada que tenían las cooperativas para poder empezar a facturar, se mejoró este aspecto porque estas cooperativas no tenían ningún reconocimiento público.Esto tiene que ver con la lógica de empleos verdes, que es un lineamiento fuerte. Una bandera o eje ordenador de esta gestión es la economía circular, lo que nos permitió crear un punto de partida para dar pasos hacia adelante: concientización, centros verdes, dotar de infraestructura, comprar maquinaria. Queremos trabajar con residuos voluminosos, lo que no va a los centros verdes: escombros, restos de demolición, poda, neumáticos ¿qué se hace con esto? Inventemos un centro de transferencia de residuos, una tecnología muy poco habitual en Latinoamérica. Incluso se suplanta un basural a cielo abierto y aquellas personas que iban a hacer descargas informales se las incorpora para que no tengan que ir hasta un descampado sino que se reintroduce un 97% a la circulación cotidiana en la ciudad.

Desplegaron varias aristas de trabajo...

La única forma de medir una voluntad política, al menos para mí, no es a través de la narrativa sino a través de recursos invertidos y acá se invirtió muchísimo. Entonces, pasamos del diagnóstico que comenté al principio a esta realidad, donde también hay incentivos para que emprendedores locales, empresas y cooperativas usen esos materiales para producir algunos productos nuevos. Hemos hecho mochilas con retazos de material automotriz, lentes con tapitas de plástico, losetas para plazas con resto de obra, las cooperativas de cartoneros que se crean las administran ellos. Aumentamos cinco veces la cantidad de material reciclado, formalizamos cooperativas, hay voluntad de seguir incrementando la capacidad de producción con residuos reciclables y que tengan buenas reinserciones en el circuito ciudadano.

¿Cuáles son las estrategias de acción a largo plazo?

En términos muy generales, la principal apuesta es montar un ente sólido que perdure a través de las diferentes gestiones municipales, gobierne quien gobierne. Una red fortificada de economía circular, con esto me refiero a políticas públicas del Estado y estructuras específicas que sostengan vínculos consolidados con las cooperativas de trabajo, con la economía popular que opera en todos los dispositivos que tenemos pero además son los que juntan muchas veces el material. De las cooperativas de cartoneros que hay en el centro, tres de ellas con proyección de crear dos más, recuperar 300 toneladas de cartón al mes. Es un volumen inmenso que recuperan a la vez que evitamos que se entierre y está en vinculación con la municipalidad, tenemos convenios firmados con ellos, además se les paga un piso salarial escaso (para mí debería apuntar a más) pero no deja de ser una pequeña base material garantizada.

 

 

¿Hay empresas vinculadas a esta actividad?

Sí, totalmente. Con grupos emprendedores y sectores empresariales también estamos articulando por medio de estas redes. Actualmente les estamos retiramos material seco a cerca de 200 empresas nosotros. Todo esto conforma una red de recuperación de residuos que si la ves en términos de los cánones internacionales, todavía estamos lejos porque el 20% de recuperación de residuos trabajados que se coloca como referencia óptima, nosotros estamos en el 5 o 6%, pero estábamos en 0,5%. En dos años y medio quintuplicamos esa cantidad. Los ecopuntos o ecocambios también son estrategias que incentivan la actividad de reciclado y contagian costumbres favorables para el ambiente entre la ciudadanía cordobesa. Esto no sólo significa apropiarse de la acción ecológica sino también legitimar esta experiencia que emerge en todo el mundo y es lo más noble que puede tener nuestro horizonte de gestión: el cuidado ambiental.

Es acción ambiental concreta desde las ciudades...

Muchas veces cuando se piensa el cuidado ambiental se remite a lo macro, o a sectores rurales, como el cuidado de bosques nativos. Pero cuando pienso ¿qué puedo hacer yo en la ciudad para cuidar el ambiente? Ahí está la respuesta, consolidar estas redes de política pública que conforman actores con capacidad de recuperar material, reciclarlo, reintroducirlo.

¿Qué desafíos identificas como principales en la gestión municipal de Llaryora?

Me parece muy potente lo que ha pasado en estos casi tres años de gestión. Cuando uno despeja las discusiones cotidianas evidencia un fuerte fortalecimiento de lo público, no sólo como noción general sino como recuperación de los espacios públicos. Ante cada conflicto la municipalidad ha salido con más sector público, por ejemplo: hay conflicto con el transporte y las líneas de transporte municipal gana corredores, la TAMSE tenía cinco corredores ahora tiene veinte. Hay conflicto vinculado a la higiene urbana y se fortalece el ente municipal que gestiona los residuos secos, con proyección a trabajar la recolección diferenciada porque es muy importante. Uno puede ir viendo que no hay una lógica mercantilizadora en la ciudad, hay fortalecimiento de lo público que no es normal para Córdoba diría yo, es extraño. No me refiero a lo estatal sino a lo público como noción, que siempre ha estado muy degrado en Córdoba, muy desprestigiado. Y tenés al Estado haciendo buenas prestaciones en ese sentido, buenas intervenciones a través de las empresas públicas pero además recuperando el espacio público para los ciudadanos, no importa el lugar de la ciudad donde te encuentres. Para mí ha tenido políticas de justicia social muy fuertes, se han conectado en una innumerable cantidad de barrios el servicio de agua potable, algo que faltaba en pleno Siglo XXI. Hay buenas políticas de urbanización, en esta dirección le puso un coto muy fuerte a las corporaciones desarrollistas para no extender más la mancha urbana a terrenos que implique el cambio de uso de suelo, como los convenios urbanísticos que hizo la gestión anterior. Hay una recuperación de la capacidad planificatoria del Estado y un fortalecimiento de lo público. Y eso, si bien no aparece en la narrativa como algo central, en los hechos es una verdad objetiva.

Yael Ardiles
- Editor general de El Sur. -