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Maxi Comba
"No queda otra que ilusionarse"
Foto: Maxi Comba, a las puertas de la gloria.
Oriundo de La Cautiva, jugó en Estudiantes de Río Cuarto, Newell´s y Gimnasia, donde fue dirigido por Maradona. Hoy está a las puertas de hacer historia en Belgrano de Córdoba.
Publicada el en Entrevistas

“Dejar todo por el futbol” es la frase que describe su trayecto y su personalidad. Maximiliano Comba arrancó en la liga regional -se formó en un club de la comuna de La Cautiva y en Estudiantes de General Levalle-: San Martín de Vicuña Mackena, Estrellas Recreativas Fútbol Club de Jovita y Estudiantes de General Levalle, hasta que brilló en Estudiantes de Rio Cuarto. De allí, gracias a su gran campaña, pasó a vestir las camisetas de Gimnasia y Esgrima de La Plata -donde fue dirigido por Maradona- y Newell´s Old Boys de Rosario. Cuando era chico, barajó la posibilidad de dejar el futbol para trabajar en el campo. Pero Leonardo Ruffinengo lo convenció de que no cambiara la gambeta por el tractor y hoy "Maxi" Comba es una pieza clave del Belgrano de Farré, que está a un paso de la gloria y el ansiado regreso a la Primera División. El lunes marcó el primero de los tres goles con que Belgrano quedó a las puertas del ascenso.

-¿Cómo te definirías como jugador?

- Soy un luchador. Uno puede tener buenos y malos partidos, como cualquiera, uno puede tener altibajos, pero un luchador no se va a entregar nunca. Siempre la camiseta que me toque defe43nder la voy a defender con mis armas. Eso me deja tranquilo.

- Llegaste a Estudiantes de Río Cuarto como 9 y Vásquez te hizo jugar de mediocampista, ¿Te costó el cambio de posición?

-Siempre trato de jugar y estar a disposición. Cuando Marcelo Vázquez me lo pidió, no tuve problema porque siempre me caractericé por ser un jugador de entrega. El futbol cambió tanto que ahora hay que correr mucho para jugar. En San Martín era un delantero, un punta. Ahora soy un 8. Hace ya varios años que soy un 8 clásico.

- ¿Se notó mucho el cambio de Estudiantes a Gimnasia?

- Si, la verdad que sí, me costó mucho la adaptación. Saltaba dos categorías. Yo me fui jugando en el Federal A y llegué a Primera División. Me costó muchísimo la adaptación, el estar lejos de mi familia. Me costó, pero fue un gran salto.

- ¿El partido contra Boca, lo considerás entre los mejores partidos de tu vida?

- Sin duda, por todo lo que se generó. Por cómo venía de lucharla. Hacerle un gol a un club tan grande fue hermoso. Hoy por hoy no me pongo a pensar en eso todavía, pero sin duda a lo largo del tiempo me voy a dar cuenta de lo que hice.

…………………….

En la presentación de Diego Maradona como director técnico de Gimnasia y Esgrima de La Plata, el “10” desfiló por toda la cancha del tripero acompañado del plantel. Comba se mantuvo siempre a su izquierda del diez y salió en una foto que quedará en el recuerdo toda su vida.

- ¿Estuvo planeado tocarle la zurda en la presentación?

- (Risas) No, me salió natural. Lo tenía ahí y le apoye la mano en la zurda

- ¿Cómo fue tener a Maradona de técnico?

- Fue una experiencia hermosa, que me va a quedar para toda la vida. Lo disfruté mucho en su momento. Me quedo con eso, con las cosas lindas vividas a la par de él en el día a día.

- A pesar de la confianza que brindaba Diego, ¿Su presencia te inhibía?

- Tal cual, era una persona que te inhibía, pero era tan grande que te hacía sentir uno más y te daba la confianza para disfrutarlo a él. Él era uno más.

- Después de pasar por otros clubes, ¿Que consideras al día de hoy que te dio Estudiantes de Rio Cuarto?

- Todo, en Estudiantes me hice la persona que soy. Gracias a Dios compartí equipo con un grupo bárbaro. Éramos todos chicos que recién estábamos tratando de hacer una carrera y lo más cercano que teníamos era Estudiantes. Es un club enorme, que hace varios años que viene haciendo las cosas muy bien. La dirigencia siempre se portó muy bien conmigo, creo que fue el puntapié inicial y me abrió muchísimas puertas para hacer la carrera que estoy tratando de construir.

Luego de disputar diez partidos en su segundo ciclo en Estudiantes de Río Cuarto, Comba quedó bajo el radar de un nuevo club de Primera División: Newell´s Old Boys de Rosario.

- ¿Te costó la adaptación a Newell´s, a una ciudad grande como Rosario?

- Si, aunque busqué la tranquilidad y me fui a vivir a Roldán, un pueblo cerca de Rosario, que es mucho más tranquilo. Así salí un poco de la locura que es la gente, porque el hincha rosarino es muy pasional y mete mucha presión. Y yo quería salir un poco de eso.

-En un club como Newell´s, sabiendo lo que significa el clásico rosarino, ¿Los jugadores más grandes los aconsejaban?

- La verdad que no. Vos llegas a ese club y lo primero que te dicen es que tenés que ganar el clásico. Es una locura como se vive el clásico, la manera en que lo vive la gente en la ciudad. Tuve la posibilidad de jugar el clásico y fue hermoso. Se vive totalmente diferente a cualquier otro clásico que me tocó vivir.

A pesar de jugar hasta los 20 años en una liga regional, a los 27 años Comba ya había vestido dos camisetas de Primera División.

-Llegaste a un club de primera sin haber hecho inferiores en AFA. ¿Es más difícil llegar de esa forma?

-Sí, porque los chicos que vienen de inferiores en AFA vienen con otra formación. Yo tuve la suerte de tener grandes entrenadores, que me ayudaron de grande. Cuando me decidí por jugar al futbol, traté siempre de entregarme al máximo y de aprender de la gente que tenía en su momento. Aparte, los que hacen inferiores en AFA también le meten mucho sacrificio. Hay chicos que se van desde muy chicos a clubes y hacen todas las inferiores. Y mucha gente la pasa mal, porque se van a buscar un sueño desde chicos y por ahí, por cosas del futbol, no se te da.

-Belgrano anda muy sólido, ¿Ahora sí sienten que el objetivo del ascenso está al alcance de la mano?

-Este es un grupo parecido al que tenía en Estudiantes, y esta tan cerca el objetivo que no queres dejar pasar ningún detalle. Es un campeonato tan difícil y largo que todos los domingos se juegan finales y hoy nos encontramos con una posibilidad única, que está muy cerca. Uno sueña, queda tan poquito y lo tenés ahí sobre la mesa que no queda otra que ilusionarse.

Gaspar Lavadet
- Estudiante de Comunicación Social -