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Héctor Oviedo
“La crisis de los recursos humanos de salud será la próxima gran crisis”
Por | Fotografía: Diego Cabrera
Foto: Para Oviedo, la falta de recursos humanos en un futuro cercano pondrá en crisis el sistema de salud de Córdoba.
El médico fue elegido este año para presidir el Consejo de Médicos hasta 2025. Con un presupuesto para Salud que ronda el 7% y conflictos que se profundizan cada vez más, el profesional advierte una fuerte caída en la matrícula y un éxodo hacia otras profesiones u oficios.
Publicada el en Entrevistas

Héctor Oviedo ejerce la medicina desde hace 38 años y sostiene que la crisis en el sistema sanitario se viene arrastrando desde hace cuatro décadas al menos.

Preocupado por un sistema que contemple a los trabajadores que no tienen trabajo y a los jubilados, asegura que en materia de salud se gasta poco y mal.

El médico, advierte además que el recurso humano se está concentrando en ciudades grandes en desmedro de las pequeñas clínicas y sanatorios, que prácticamente han desaparecido.

En diálogo con revista El Sur, Oviedo asegura que hoy la salud es una caja de financiación y que es urgente advertir a la población que, de seguir así, en poco tiempo nos quedaremos sin médicos. 

-¿Creés que podría identificarse un inicio en el deterioro del sistema sanitario?

- Creo que ha sido progresivo en las últimas décadas. El otro día estaba preparando una charla y me acordaba de la primera editorial de nuestra revista institucional, que salió hace 40 años y que ya hablaba de la crisis de la salud. Y veía la última editorial, de septiembre, y hablábamos de lo mismo. Venimos de un sistema que está crónicamente en crisis. Es difícil marcar un inicio, lo que sí podemos marcar como evento cercano para el estallido de todo esto seguramente es la pandemia. Este estado post pandémico ha reverdecido los problemas.

- ¿Los ha reverdecido o ha puesto en evidencia las carencias que ya tenía?

- Hay un mix de causas para que ocurra esta crisis: económicas, políticas, sociales, culturales. La pandemia hizo que el sistema se sobre exigiera. Está bien, el Estado hizo un esfuerzo grande por mantener las instituciones de salud tanto públicas como privadas; pero se sostuvieron en base al esfuerzo de la gente que trabaja en ese rubro, no sólo médicos sino todos los equipos de salud, inclusive con aranceles planchados durante dos años para el sistema privado prácticamente. Por otro lado, un estado inflacionario alarmante más un descalabro económico producido por el cierre de un montón de fuentes de trabajo durante la pandemia, hizo que aumentara la pobreza y aumentaron las pérdidas de trabajo registrado. El Estado salió a apoyar con subsidios pero se generó un combo complicado, sobre todo en lo que son las prestaciones del subsector privado. Como cayeron mucho los empleos, esta gente que se convierte en nada o en monotributista, requiere asistencia en hospitales públicos y sobrecargan el sector. Además, las clínicas tenían gastos sanatoriales y honorarios prácticamente también planchados por la inflación en dólares. Este combo fue insostenible para las instituciones privadas.

- ¿Y las públicas?

- Lo sufrieron menos porque tuvieron apoyo estatal. Pero estamos en una situación donde la gente requiere más atención en el hospital público; las clínicas privadas están en un grado casi de colapso. Además, hay una disminución en la formación del recurso humano para las próximas generaciones.

- ¿Por qué pasa eso?

- Porque hay una pérdida en el interés de las nuevas generaciones por estudiar medicina y algunas especialidades, que son las que requieren más sacrificio y tienen menos rédito económico básicamente.

- ¿Está cuantificado?

- Sí, en la última década la matrícula anual del Consejo era de 730 matriculados. Este año fue de 506 nuevos matriculados en Córdoba.

- Sumado al éxodo de profesionales…

- Exactamente. Dado por situaciones de alta demanda, alta exigencia de resultados al profesional y a las instituciones de salud, poco pago económico, mucha presión social, descrédito, pérdida de la imagen de lo que era un profesional de la salud, aumento de la violencia a los médicos. Yo lo llamo ‘banalización de la medicina’.

- ¿Cómo es eso?

- Hoy cualquiera te receta, te diagnostica. Hay una idea que es paradójica: pensar que el médico, que estudió seis años para recibirse y otros cuatro para hacer una especialidad y que lleva 10 o 20 años ejerciéndola, conoce menos que el que no sabe. Entonces, hay una banalización de lo que es el cuidado de la salud humana. Y la gente pierde de vista que la automedicación es peligrosa. Hay una falta de respeto y un quiebre en la relación médico paciente; y entre los pacientes y las instituciones. Esta violencia creciente que vivimos en todos los ámbitos y que no es privativa de la salud porque la violencia está en todos lados, hace que muchos médicos jóvenes, e incluso viejos, no quieran seguir. Muchos jóvenes se reciben y buscan otros horizontes. En la Provincia, donde hay cuatro Facultades de Medicina, se reciben aproximadamente mil médicos por año, de los cuales antes se matriculaban setecientos y pico y ahora estamos matriculando casi la mitad. Eso habla de que la gente se recibe y se va. El mejor sistema que tenemos de formación de especialistas son las residencias médicas…

- Y se han convertido en mano de obra barata.

- Exactamente. Y se desvirtúan. Esta falta de dinero en las instituciones hace que el trabajo médico barato sea una forma de compensar. No está bien eso. Lo correcto sería que la clínica, el hospital o el Estado asegure la supervivencia de la estructura y asegure un buen rendimiento económico para el recurso humano que quiere formar. Hay distintos mecanismos a los que se puede echar mano para mejorar. Hay empresas de tecnología que le empiezan a pagar a los estudiantes de ingeniería mientras son estudiantes. Tendríamos que ir a un sistema de ese tipo porque estamos viendo que no se cubren todos los cupos de las residencias. Antes, cuando se llamaba a determinada especialidad, había diez puestos y se presentaban treinta. Ahora tenemos diez puestos y se presentan cinco. Eso es una luz de alarma que se viene incrementando.

- ¿Por qué la salud no está en agenda?

- No está en la agenda política pero tampoco está en la agenda de la sociedad. Y tiene que ser una política de Estado. Por eso nosotros decimos que tenemos que salir a ponerla en la agenda. Y si vos mirás cuáles son los tres gremios que menos cobran te vas a dar cuenta qué le importa a la sociedad y qué no.

- ¿Cuáles son?

- Salud, Educación y Seguridad. Eso explica qué le importa a una sociedad. Si yo banalizo la salud, considero que vale poco. Argentina tuvo dos o tres cosas por las que se diferenció del resto de Latinoamérica históricamente, dos de ellas fueron la salud y la educación. Esto lo hemos ido perdiendo con los años.

- ¿Qué pasa hoy en materia gremial con la Salud?

- Nosotros tuvimos en Córdoba un gremio médico muy fuerte hace medio siglo. Ese gremio consiguió la creación del Consejo, la Caja de Médicos y la carrera médico hospitalaria. Fueron tres logros fuertes. Pero hace 30 años el gremio entró en crisis y virtualmente quebró en Córdoba Capital. Al caer el Colegio Médico de Córdoba, que era el que nucleaba el 60% de los médicos de la provincia arrastró a un montón de colegios más chicos de distintas ciudades. Y perdimos confianza en la agremiación. Teníamos bancos, cooperativas, clubes, se perdió todo. Sobre todo en lo que hace a la faz privada porque la parte pública estaba bien. Entonces se empieza a hacer cada vez más importante lo público. El médico que trabajaba en la privada era el mismo que trabajaba en el sector público. La parte privada era lo más importante y lo público era un relleno. Ahora eso se invirtió. Creo que tiene que haber un equilibrio y una capacidad de poder dar respuesta en ambos sectores con eficiencia. Pero hoy cuesta mucho volver a juntar a los colegas.

- ¿La reforma que se hizo en la década del ‘90 tuvo que ver con una lógica sanitaria o económica?

- Totalmente económica. Justamente, hemos ido retrocediendo por una mirada equivocada. Por eso digo que la Salud tiene que convertirse en una política de Estado y que suba quien suba mantengamos un rumbo. Tenemos pocos recursos y los usamos mal. Se gasta menos que antes y encima se gasta mal.

- ¿Por qué pasa esto?

- Porque hay desvíos del sistema, superposición de subsectores. Hay un desmanejo de las obras sociales que existen en el país. Un porcentaje altísimo está en quiebra, no logra equilibrar lo que debe cumplir con lo que recauda. Hay un desbarajuste en lo que es gasto en medicamentos y en distintos insumos, no sabemos gastar en eso. En ese sentido tenemos que buscar un equilibrio. También en cómo afiliamos a un sistema de salud a los trabajadores que no tienen trabajo y a los jubilados. Tenemos que dejar de desviar dinero de la salud para fines políticos. La salud es una caja de financiación. Y estoy hablando de todo el país. Hay un gasto excesivo, incoordinado, superpuesto y encima con desvíos para fines que no son de la salud.

- ¿Pensás que las políticas de descentralización de la reforma del ‘90 tuvieron como consecuencia esta fragmentación del sistema sanitario al que asistimos hoy?

- No, yo creo que viene de antes. Argentina es un país que viene desbarrancando hace décadas. Yo tengo casi 38 años de médico y no he visto otra cosa que no sea retroceso en mi vida médica. La crisis del recurso humano de salud es la próxima gran crisis, no va a ser una pandemia, ni un virus, ni una bacteria o un desastre natural. 

- ¿Cómo se generan soluciones que perduren en el tiempo y que abarquen a todo el sistema sanitario?

- Tenemos que salir a advertirle a la gente que en poco tiempo nos vamos a quedar sin sistema de salud y no vamos a tener médicos que nos atiendan. Tenemos que exigirle a nuestros representantes políticos que nos visibilicen. Hace un mes que la salud está en boca de todo el mundo; eso es bueno porque significa que ahora estamos viendo el problema.

- ¿El acuerdo al que llegaron recientemente soluciona algo?

- Paramos el gran problema del sector público. Nos queda el sector privado y todo el tema de la formación del recurso humano que se está concentrando en ciudades grandes en desmedro de la malla de protección de pequeñas clínicas y sanatorios que prácticamente ha desaparecido en un 90%. Tenemos que volver a imaginar un sistema distinto.

- ¿En qué está trabajando la Mesa Permanente que conformaron?

- La formó el Ministerio. Vamos a seguir hablando del tema y tenemos proyectos para presentar porque creo que nosotros también tenemos que hacer aportes.

- ¿Cuáles son los ejes de los proyectos?

- Generar un sistema de apoyo a las instituciones privadas, un sistema de apoyo para la formación y un sistema de distribución de médicos en el interior. Esos serían los grandes ejes sobre los que deberíamos avanzar. 

Guillermina Delupi
- Periodista -