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#Elecciones2023
Paradojas y desafíos
Foto: La buena elección de Schiaretti terminó favoreciendo a Sergio Massa.
El electorado nacional apoyó a Sergio Massa como la única salida racional ante la amenaza fascista de Javier Milei, que volvió a ganar en Córdoba. Juan Schiaretti, que hizo una gran elección, paradójicamente dejó afuera del balotaje a Patricia Bullrich.
Publicada el en Reflexiones

La política volvió a sacudir los cimientos del país profundo. Al terremoto provocado en agosto por el inesperado triunfo del fascista Javier Milei en las PASO se sumó la sorprendente remontada del ministro de Economía Sergio Massa, que se impuso por más de seis puntos al libertario y desplazó a un lejano tercer lugar a Patricia Bullrich. Todavía más lejos pero con una muy buena performance electoral se ubicó el gobernador Juan Schiaretti, que rozó los siete puntos (casi el doble de lo que había cosechado en las PASO).

El sorprendente triunfo de Massa cambia otra vez el inestable escenario político y la derrota de Milei -que parece haber alcanzado su techo- allanaría el camino hacia el milagro político: el voto de una sociedad enojada al ministro de un deslucido oficialismo cuyo presidente tiene como máxima aspiración entregarle la banda presidencial a uno de los suyos.

Con una oposición al borde del colapso tras la categórica derrota de Patricia Bullrich, el ministro plenipotenciario del gobierno ausente suma ahora a las herramientas del Estado –a las que apeló justo a tiempo para mostrar decisión política y corregir las asimetrías del ajuste del FMI- el caudal político de su milagrosa remontada. Su fortaleza de cara al último tramo de la carrera electoral augura cierta calma frente al indomable escenario económico, aunque en este país nunca se sabe.  

Las primeras palabras de los candidatos indican el desconcierto de los perdedores y la ratificación del rumbo del gran ganador de la jornada: mientras Patricia Bullrich se negó a saludar al triunfador, Javier Milei ofreció volver a fojas cero y habló como si le hubiera ganado la interna a la candidata de Juntos por el Cambio; Massa en cambio redobló la apuesta: con tono moderado y una cuidada puesta en escena, insistió con la convocatoria a la unidad nacional y se diferenció de las propuestas más controvertidas de su rival en el balotaje.

Le hizo un guiño a Myriam (Bregman) y a Juan (Schiaretti), además de invitar a los radicales desencantados con la floja performance de Bullrich a sumarse a su espacio de cara a lo que viene. Ya hubo dirigentes del centenario partido que si bien todavía no aceptaron el convite, adelantaron que jamás votarían a un candidato que dijo públicamente que solía golpear a un muñeco con la cara del ex presidente Raúl Alfonsín.

Córdoba ¿va?

Schiaretti todavía no contestó públicamente, pero sus voceros ya salieron a aclarar que dejará “en libertad de acción” a sus dirigentes y militantes; que se declarará “prescindente”. ¿En serio piensa que es lo mismo Massa que Milei? No son pocos los dirigentes peronistas que lo acompañaron disciplinadamente en su aventura nacional pero miraban de soslayo que Massa entrara al balotaje para acompañar una alternativa de poder real. Ni hablar de algunos delasotistas que cuestionaron sin eufemismos la estrategia del gobernador y señalaron, nostálgicos, la diferencia de estatura política con su socio José Manuel De la Sota.

“Los peronistas votamos peronistas”, repiten a coro en algunas unidades básicas de la provincia, que dan por clausurada la aventura de Schiaretti y se ilusionan con recuperar protagonismo en la pelea grande. Porque si bien es cierto que la irrupción nacional de Schiaretti rindió sus frutos –el peronismo cordobesista suma tres diputados propios al Congreso nacional-, no lo es menos que sus dirigentes deberían encolumnarse tras el candidato peronista en la disputa final con los libertarios. Salvo que esa dirigencia ya no responda a sus bases. O que esas bases ya no sean peronistas.

La gran paradoja de esta elección es que Schiaretti, que se presentó como la expresión moderada del peronismo republicano, terminó restándole votos a la candidata que hizo del antikirchnerismo su monótona prédica proselitista. Lejos de dañar a Massa, Schiaretti lo ayudó al dividir por tres el voto de la derecha: los libertarios –que volvieron a ganar-, Hacemos Unidos por Argentina y Juntos por el Cambio. Massa quedó cuarto cómodo, pero a pesar de la pobre campaña de las alicaídas huestes del albertismo vernáculo, mejoró levemente su performance de las PASO y Gabriela Estévez retuvo su banca.  

¿Qué hará Martín Llaryora, gobernador electo de Córdoba y nuevo líder del peronismo mediterráneo, ante la invitación de Massa a conformar un gobierno de unidad nacional? ¿Adherirá a la prescindencia de Schiaretti o se jugará por el candidato peronista, como ya lo hizo la diputada Natalia De la Sota?

Faltan cuatro semanas para el balotaje y Córdoba jugará un papel importante en la sumatoria final de votos: si a los que apoyaron a Milei se suman los de Bullrich y Schiaretti, la provincia del Cordobazo y la Reforma Universitaria podría ofrendar cerca del 80 por ciento de sus voluntades a la cosecha del delirante candidato de La Libertad Avanza.  

Hernán Vaca Narvaja
- Periodista y escritor -