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#Fotografía
“Un fotoperiodista tiene que estar informado y mostrar una posición”
Por | Fotografía: Gentileza Sebastián Gil Miranda
Foto: Sebastián Gil Miranda, un trotamundos que captura instantáneas de la cultura de cada pueblo que visita.
Sebastián Gil Miranda nació en Francia, pero es argentino. Multifacético, multipremiado, inquieto, idealista, ha recorrido como fotógrafo más de 50 países y publicado en los medios más importantes del mundo.
Publicada el en Entrevistas

Sebastián Gil Miranda es argentino, pero nació en Francia, en 1976, cuando sus padres llegaron huyendo de la dictadura de Augusto Pinochet. Psicólogos ambos, egresados de la Universidad de la Plata, quisieron ver de cerca el proceso del primer presidente socialista de América Latina, Salvador Allende y se inscribieron en un posgrado en Chile. Fueron perseguidos y se exiliaron en Francia, donde tuvieron a Sebastián. "Soy francés de nacimiento, pero me crie desde muy chico en Posadas (Misiones). Me siento argentino porque fue una circunstancia que haya nacido en Francia. Hace unos años, cuando gané un importante premio de fotografía a nivel mundial, la noticia era que lo había ganado un francés y cayeron todos los medios franceses. Ahí hice el trámite para nacionalizarme argentino", dice a modo de presentación.

Se autodefine como fotógrafo, artista visual y documentalista enfocado en temas humanitarios, sociales, culturales y ambientales. Escribió y dirigió teatro, tocó en una banda y regenteó espacios culturales en Palermo, Buenos Aires. Pero sus múltiples búsquedas y derroteros se unieron cuando descubrió la fotografía. Con una cámara semiprofesional encontró el sentido de lo que andaba buscando y ya nunca se apartó de ese camino.

Su obra fue publicada en medios internacionales como la BBC, The New York Times, National Geographic, CNN, Geo, entre otros. Su trabajo no tardó en ser reconocido y recibió importantes premios como el Sony World Photography Award 2015, el Humanity Photo Award 2015 y 2017, el POY Latam 2019 y 2021, el Non Profit World del Festival de Fotografía Ética 2021, el Festival de Derechos Humanos de Barcelona 2021, el Foto Evidence Book. También ganó el Premio World Press Photo 2021 junto al colectivo Covid Latam. Incursionó en la fotografía comercial y de producto y fue el fotógrafo de la campaña de lanzamiento de Nike Jordan en Argentina, junto a la selección nacional de básquet.

Sus coberturas más importantes fueron  las Copas Mundiales de la FIFA de Brasil 2014 y Rusia 2018, los Juegos Olímpicos de Río 2016 y la Copa Mundial Femenina de Francia 2019. Su trabajo fotográfico fue la inspiración para el Capítulo 6 de la serie National Geographic Impact, producida por la actriz Gal Gadot.

-¿Te vas a quedar en Córdoba o viajarás en busca de nuevas historias?

-Estoy en un impasse. Primero por la pandemia y luego por un problema de salud de mi compañera, Constanza. Ella es cordobesa, nacida en Río Cuarto, donde tiene parte de su familia, pero se crio en Villa General Belgrano, donde vive su madre. También es directora de arte y fotógrafa. Vinimos por cuatro meses y ya nos quedamos más de un año. Nos gusta el Valle, estamos pensando echar un ancla por aquí, pero no lo tenemos definido todavía. Ya hay lindos proyectos dando vueltas.

-En tu charla TED (2018) definís a la fotografía como arma de cambio social. Allí mencionás que para documentar es necesario involucrarse. ¿Hasta dónde?

-Tiene que ver con el posicionamiento que uno adopta, eso define el trabajo que hace; no es lo mismo ir a contar una historia enviado por un medio que encarar un proyecto independiente, la búsqueda es otra. Siempre se trata de visibilizar, dar a conocer personas o historias que no tienen esa posibilidad, ser un factor de cambio. El proyecto son las personas, el foco está puesto en ellas. Lo que trato de hacer es captar esa esencia para que pueda llegar a más gente y se entienda lo que está pasando. Fluye naturalmente, no es un esfuerzo que tengo que hacer.

-¿Cómo ves el momento político actual de Argentina?

-Esto parece una pesadilla. Nací en Francia, en el exilio de mis viejos y volvimos a la Argentina, así que viví toda mi vida en democracia. Es el momento de mayor regresión hasta ahora. A todo nivel. Hace un año esto era impensable.

-No sólo que es una vuelta al ´76, sino que en muchos aspectos es un regreso al siglo XIX, ¿Cómo lo ves?

-Absolutamente. Es una locura. Hasta ahora veníamos transitando por carriles más esperables, dentro de los andariveles democráticos. Pero esto se va de todo carril. Era impensado que se pongan en tela de juicio un montón de cosas que estaban instauradas en la sociedad. Me asusta y preocupa la forma en la que involucra a las nuevas generaciones. Ese es mi mayor temor, lo que está pasando ahora y todo lo que puede llegar a pasar.

-¿A qué atribuís ese retroceso?

-No es casual, tiene que ver con la educación. Cuando estudiaba había un sentido de militancia. Más allá de que estuvieras en política o no había un involucramiento en cuestiones que tenían matices políticos. Hoy están las redes sociales, el facilismo, los influencers. De hecho así ganó las elecciones Milei, no es casual tampoco: es un presidente que pasa horas en redes sociales para sostener su posición. La desinformación, la falta de militancia, compromiso e interés que vemos en la juventud es muy preocupante. 

-¿La generación mayor no supo pasar la posta a la próxima? ¿Hubo un corte? ¿O es lo que pasa siempre: la nueva generación corta con la anterior?

-Creo que hay cortes naturales que tienen mucho que con las nuevas tecnologías. Además es una tendencia propia del capitalismo, que busca eso: entrenar borregos con la menor capacidad crítica y de análisis posible, que dominables. De eso se trata el capitalismo. Mi trabajo está centrado en temas humanitarios, sociales, ambientales y están avasallando con todo eso. Hay un vaciamiento de todos estos lugares y las cosas que van a pasar son terroríficas, esto recién empieza.

-Siempre hablás de la fotografía como instrumento de cambio social. ¿Qué se puede hacer cuando la cultura está arrasada? ¿Se puede resistir desde la fotografía?

-Sin dudas. Hoy tenemos dos grandes urgencias, que son importantes y graves: a nivel interno, como país, con Milei de presidente: cada uno debería tomar conciencia y resistir desde su lugar con todas las herramientas que tenga. Y en segundo lugar el tema climático, a nivel planeta: tenemos que reaccionar y hacer algo. No alcanza con dejar de hacer, hay que deshacer un montón de cosas para rehacerlas porque el nivel de urgencia es supremo. Todos los que tengamos posibilidades de hacer algo tenemos que intentarlo e involucrar a la mayor cantidad de gente posible. La fotografía es un arma de cambio, no la única. Y los que tenemos la posibilidad de acceder a medios y contar o mostrar algo tenemos un arma en nuestras manos.  El tema es que también los medios están muy atravesados por intereses propios y ahí se genera un abismo difícil de soslayar. Por eso encaro muchos proyectos independientes también. Publico en medios, pero sé que la edición final no depende de mí, que hay una línea editorial.

-El mundo está cambiando y aparecen fenómenos nuevos de la mano de las tecnologías, como la Inteligencia artificial (AI).

-El cambio es previo a la AI. Y eso es parte de la fotografía como arma, porque el fotógrafo tiene la posibilidad de mostrar realidades y también de distorsionarlas, de crear falsas realidades. No necesariamente con la manipulación de la foto, con AI o con la edición, sino pura y exclusivamente con el lugar donde se para a sacar la foto, donde pone el foco, de qué manera lo hace, con qué ángulo, qué decide mostrar y qué no. En toda esa construcción, con un montón de elementos que se conjugan, se puede mostrar una cosa que no es real.

-Como el famoso caso de la foto de la niña africana que aparentemente estaba a punto de ser devorada por un buitre y que resultó no ser así.

-La foto, tomada en Sudán por el fotógrafo Kevin Carter que publicó el New York Times y ganó el Pulitzer, terminó con el suicidio del fotógrafo y luego se supo – años después- que la historia había sido muy diferente. La foto en sí no define la realidad de ese momento; sí creo que la foto tiene un poder muy grande porque define la realidad de un montón de otros chicos que sí pasaron por lo mismo. Entonces la distorsión de la realidad de esa foto no es tal: está distorsionando ese hecho, esa situación específica, pero está siendo metáfora de todas las otras situaciones que sí pasan.

-Es la mirada del autor, lo que eligió. Elimina la línea que separa lo documental y la ficción: es sólo ficción.

-En esa foto el trasfondo tiene un sentido que la justifica. Hay muchos otros contextos y situaciones en los que no pasa eso. Hay una toma de decisión de mostrar algo que genere una posición específica que tiene que ver con la necesidad de generar algo amarillista de los medios. Mostrar algo que venda. Todo es un gran negocio. No necesariamente eso que se está mostrando define lo que está pasando. Ahí está la conciencia que cada uno de nosotros tiene que tener como profesional. Un fotoperiodista no puede ser solamente alguien que vaya a sacar fotos de una situación específica; tiene que estar informado y tener una toma de posición, una responsabilidad con respecto a lo que está haciendo, porque su  trabajo llega a un montón de gente y eso que se está mostrando genera un montón de consecuencias. No podés hacerlo livianamente.

- ¿Cómo ves el presente y futuro de la fotografía argentina?

-En Argentina hay grandísimos fotógrafos. Con respecto al futuro, es un momento difícil para responder: no sé hasta qué punto la inteligencia artificial va a ir tomando rápidamente esos espacios.

-¿Son fotografías las imágenes generadas por inteligencia artificial?

-No es una fotografía, pero sí es una construcción que tiene o podría tener -depende de cómo lo uses- un uso fotográfico. La fotografía reproduce algo que existe; lo otro es una creación que se basa en cosas. Hay otro proceso, es distinto.

-Si creas un prompt con la foto que querés sacar y la AI te genera esa imagen, ¿Es una foto tuya?

- Es imposible que pase. Nunca la AI te va a construir la foto que vos hubieses sacado. Siempre va a ser distinta.

- Se funda en bases de datos, no en la vivencia de una persona…

- Hasta para el mismo fotógrafo es difícil sacar la foto que quiere sacar. La AI, por más recursos que tenga, no creo que llegue a eso. Sí creo que bien usada puede ser complementaria, puede ser útil para terminar de contar historias

-¿Cómo es tu vínculo con Córdoba?

-Tengo un vínculo con Córdoba porque mi novia es cordobesa, así que siempre venimos. Hasta la pandemia, la dinámica de laburo que tenía era pasar muchos meses afuera. Seis meses mínimo fuera del país. Vivir en Buenos Aires era transicional, iba y venía. Me gusta viajar, la naturaleza… el ritmo de la ciudad me satura. Me gusta la tranquilidad, el aire de mar, la montaña, el río y en Buenos Aires eso me falta, encontraba esas cosas viajando. La pandemia cortó esa dinámica. Después mi novia tuvo un problema de salud que nos trajo hasta acá. Vinimos con la idea de estar tres o cuatro meses y nos fuimos quedando, ya pasamos más de un año. Pero sigo armando proyectos y cosas en diferentes países, aunque tenga ya un punto de anclaje acá.

Carlos Ruiz
- Periodista -